Las Ardisia son plantas de porte arbustivo, siempreverdes, muy características porque sus bayas son muy persistentes y casi duran un año entero otorgando a la planta un aspecto muy decorativo.
En el género Ardisia, perteneciente a la familia Myrsinaceae, hallamos especies originarias de las zonas cálidas de Asia y África aunque se encuentran naturalizadas en muchos otros países del mundo.
Son arbustos siempreverdes que en sus lugares de origen se asemejan a auténticos árboles, generalmente caracterizados por hojas coriáceas, dispuestas de manera alternada a lo largo de las ramas y flores asociadas en inflorescencias comúnmente en panícula o en racimos colgantes que dan lugar a bayas muy coloreadas. Tanto los frutos como las flores pueden estar presentes al mismo tiempo sobre la planta (como ocurre con el madroño) y generalmente las bayas duran hasta la floración siguiente dando a la planta un aspecto muy decorativo.
Existen unas 300 especies pertenecientes al género entre las que recordamos:
La Ardisia crenata es la especie principalmente utilizada como planta de jardín y de piso. Es originaria de China y de la India.
Presenta hojas de color verde oscuro, puntiagudo, coriáceas y con los márgenes ondulados. Presenta hojas de color verde oscuro, puntiagudo, coriáceas y con los márgenes ondulados. Las flores son pequeñas y blancas, en forma de estrella que se reúnen en inflorescencias en panícula, levemente perfumadas que dan lugar a bayas de color rojo vivo y brillantes, muy persistentes.
La planta florece al final de la primavera - principio del verano y los frutos maduran en otoño y a menudo duran hasta la floración siguiente.
La Ardisia humilis (foto debajo) difiere de la anterior por el hecho de que es una planta de dimensiones más pequeñas y con las flores de color rosa, siempre asociadas en panículas péndulas que dan lugar a frutos, bayas, de color rojizo que a medida que maduran viran al negro.
La Ardisia solanácea presenta las ramas de color pardo-rojizo con hojas de color verde claro, pequeñas, estrechas y coriáceas. La flor es de color rosa - violeta mientras los frutos son de color negro betún.
La Ardisia es una planta que no presenta dificultades particulares de cultivo.
Es una planta que quiere la luz y el calor. Durante las estaciones cálidas las temperaturas óptimas están alrededor de 21°C.Temperaturas más altas hacen que hojas y frutos marchiten y caigan. Durante el otoño y el invierno las temperaturas óptimas están alrededor de los 15 °C.
Solicitan mucha luz pero no el sol directo durante la estación más cálida, mientras que durante el otoño y el invierno admiten también el sol directo.
Son plantas de crecimiento muy lento.
Durante todo el período primavera - verano la planta debe ser regada regularmente, de modo que el terreno siempre quede húmedo, mientras que durante el otoño y el invierno hace falta regar de modo que el terreno quede humedecido y esperar a que se seque en superficie antes de proceder con el siguiente riego.
Las Ardisia son plantas que no se trasplantan antes de los 3-4 años, en consideración al hecho de que son de crecimiento lento.
Se utiliza un buen terreno fértil, al que es oportuno mezclar un poco de arena gruesa para favorecer el drenaje del agua de riego.
A partir de la primavera y durante todo el verano se abona usando un fertilizante líquido diluido en el agua de riego cada semana, reduciendo las dosis de un tercio con respecto a lo indicado en el producto fertilizante.
Es importante usar un abono líquido equilibrado igualmente en nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K) y que también contenga microelementos como el hierro (Fe), el magnesio (Mg), el cobre (Cu), el manganeso (Mn), el cinc (Zn), el boro (B), el molibdeno (Mo), todos importantes para un equilibrado desarrollo de la planta.
Las flores se producen a partir del fin de la primavera y principio del verano.
Las bayas maduran en otoño, son muy persistentes y pueden durar hasta la floración siguiente.
Al principio de la primavera las ramas de Ardisia que hayan crecido excesivamente y otorguen a la planta un aspecto desordenado, deben ser podadas cortándolas a la altura del tallo.
Recuerde usar utensilios limpios y desinfectados, por ejemplo a la llama, para evitar infectar los tejidos en cualquier operación que haga con herramientas de corte sobre las plantas.
La multiplicación ocurre por semilla o por esqueje. La reproducción por semilla lleva consigo la variabilidad genética, que tiene como resultado la posibilidad de obtener una planta diferente a la planta madre. En consecuencia, si se quiere tener un ejemplar preciso, la manera oportuna es la multiplicación por esqueje.
MULTIPLICACIÓN POR ESQUEJE
En primavera se retiran brotes de las ramas secundarias con un trozo de corteza de unos 10 cm de largo, cortando bajo el nudo y de manera oblicua usando un cuchillo afilado para evitar deshilachar los tejidos, limpio y desinfectado (a la llama o al alcohol o a la lejía).
Se eliminan las hojas que se encuentren más abajo y se hunde la parte cortada en un polvo que contenga hormonas de enraizamiento que favorecen la emisión de las raíces.
Los esquejes se plantan en una maceta de pequeñas dimensiones (unos 8 cm) con un sustrato formado por turba y arena gruesa a partes iguales y se riega de modo que quede bien húmedo. Hecho esto, se cierra la maceta con una hoja de plástico transparente o una cubierta que garantizará una temperatura constante y evitará que el sustrato se seque demasiado rápidamente.
La maceta se tiene que situar en un lugar caliente con temperaturas alrededor de los 24°C y a la luz.
Cada día retire el plástico para controlar la humedad del terreno y para eliminar eventuales condensaciones que se hayan formado.
Después de unos dos meses los esquejes deberían arraigar. Nos daremos cuenta de ello porque empezarán a aparecer los primeros brotes. Entonces se aparta el plástico y se espera a que los esquejes se robustezcan, cuando se pueden trasplantar en maceta o en el terreno definitivo tal como indicado para las plantas adultas.
Precisamos que la temperatura de 24°C es fundamental para el enraizamiento de los esquejes porque si no se puede garantizar esta temperatura, es difícil que arraiguen.
MULTIPLICACIÓN POR SEMILLA
También en este caso la condición esencial para que broten las semillas son las temperaturas elevadas que tienen que ser constantes a 24°C. Para ello, es necesario tener una caja de multiplicación o usar necesariamente una bandeja que se cubre con una hoja de plástico transparente situada al sol.
La operación es muy larga y difícil dado que son plantas de crecimiento muy lento, por lo que después de un año se tendrán plantitas no más altas de 2 cm.
Las Ardisia no están particularmente sometidas a enfermedades, hace falta tener cuidado con los riegos, la temperatura y los abonados correctos y la planta crecerá sin muchos problemas.
Este síntoma es causado por temperaturas demasiado altas.
Remedios: desplazar la planta a un lugar más fresco con temperaturas alrededor de los 21°C.
La cochinilla algodonosa o cotonet es un molesto parásito que forma manchas verdosas o blancas fácilmente reconocibles sobre las bayas maduras.
Remedios: hace falta intervenir con antiparasitarios específicos localizables en un buen vivero.
Los áfidos o pulgones son pequeños insectos que a menudo se pueden hallar sobre sobre los brotes y sobre las hojas más jóvenes.
Remedios: usar productos químicos específicos localizables en un buen vivero.
A menudo el precio de esta planta es bastante elevado y eso es debido al hecho de que son plantas de crecimiento muy lento. En efecto, para tener una planta de ciertas dimensiones, hacen falta muchos años.